Edición septiembre de 2008
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Portada de la revista INFORMATION TECHNOLOGY: Se viene la CGTech.
Nunca fueron lectores de literatura marxista; prefieren el lenguaje Java. Muestran predilección por su PC, pero se refieren a la personal computer, nada que ver con el Partido Comunista. Y cuando quieren cambiar el sistema, desarrollan un nuevo diseño de redes, no buscan el fin del Capitalismo. Ese es el perfil que siempre han tenido los programadores argentinos. Sin embargo, algo está cambiando desde que los sindicatos más reconocidos del país desembarcaron en el mundo de las Tecnologías de la Información (TICs).
Sucede que en el último año se evidenció un paulatino crecimiento de afiliaciones sindicales de muchos informáticos. Son profesionales que, a pesar de participar de un mercado con pleno empleo y una media salarial muy por encima de otros rubros, reclaman mejores condiciones laborales y una discusión unificada frente a los empresarios.
Las organizaciones más importantes son la Asociación Gremial de Operadores de Sistemas Informáticos y Afines (AGOSIA) y el Gremio Informático del Centro de Profesionales de las Empresas de Telecomunicaciones (CEPETEL). Los dos sindicatos defienden los mismos objetivos, pero responden a distintas corrientes: AGOSIA está vinculada a la oficialista CGT del camionero Hugo Moyano, mientras que CEPETEL está asociada con la más autónoma CTA del docente Hugo Yaski. Pero, más allá de sus diferencias, ambas coinciden en desarrollar la “conciencia de clase de los informáticos” y lograr un convenio colectivo para “mejorar las condiciones de los trabajadores”.
“Nadie defiende a los informáticos, pero están muchas horas frente a un monitor y tienen mucha presión, porque si no se capacitan continuamente, desaparecen del mercado. Y como no hay condiciones claras, las empresas pagan lo que se les antoja”, asegura Daniel Baravalle, Secretario General de AGOSIA. El sindicato empezó a formarse hace cuatro años, ya está inscripto en el Ministerio de Trabajo y es el que lleva la delantera en lo que respecta a las afiliaciones: unos 2.000 programadores están en su base de datos.
“Es cierto que hay un boom informático en la Argentina y que los profesionales del sector tienen mucha oferta de trabajo, pero también hay gente a la que no se les paga horas extra, o que trabajan en horario nocturno y los fines de semana sin ninguna compensación”, advierte Guillermo Acedo, Director del Gremio Informático de Cepetel. Aunque este gremio está vinculado a la CTA y no tiene personería jurídica, eso no impide que se esté organizando y que medio centenar de trabajadores ya se hayan afiliado, luego de una convocatoria que ya lleva un año de puesta en marcha.
“La realidad es que el sector fue el que recibió los incrementos más altos en los últimos meses y los profesionales son de los mejores pagos. No se entiende qué buscan”, se defienden desde las empresas consultadas, que prefieren no figurar haciendo declaraciones sobre este tema.

Cuadro comparativo entre AGOSIA y CEPETEL, realizado por la revista INFORMATION TECHNOLOGY
LA OTRA LUCHA
“Estamos aquí para velar y cuidar de tu trabajo, de tu salud, de tu bienestar, de lo que ofreces, pero también para estar muy atentos a lo que recibís. No basta solamente con estar bien o mal remunerado, también importa tu lugar físico de trabajo, el tiempo que ocupa el mismo y el trato que recibís”, se puede leer en las oficinas de AGOSIA el mensaje que quieren transmitir a los desarrolladores. Sus objetivos son “velar por la integridad psicofísica de los trabajadores y erradicar todo tipo de fraude laboral”.
Con el mismo espíritu, el Gremio Informático de CEPETEL también se presenta: “Somos un grupo de trabajadores del sector informático que trabajamos en diferentes empresas, tanto públicas como privadas. Algunos de nosotros estamos en otros gremios, pero la gran mayoría no tenemos ninguna organización para poder defender nuestros derechos como trabajadores”. En estas oficinas también se pueden ver sus consignas: “Por trabajos dignos”, “Por la libertad sindical”.
Los sindicalistas también cuestionaron que estén representando a un sector muy bien remunerado: “Cada vez son menos los programadores que ganan bien. En los call centers los sueldos van de los $ 800 a los $ 1.200″, dispara Baravalle.
INFORMATION TECHNOLOGY se comunicó con la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI), para conocer la opinión de los empresarios sobre la sindicalización de los profesionales de tecnología, pero en la CESSI respondieron que no van a hacer declaraciones. “Los empresarios tienen que entender que la lucha de los trabajadores va a crear mejores condiciones para todos”, finaliza Acedo. Sin embargo, en un estricto “off the record”, uno de los CEOS más respetados por sus pares en la Argentina, no está muy de acuerdo: “Es algo que por ahora no existe, pero si crece le va a hacer muy mal a la industria local”.
QUE PASA EN EL MUNDO
La sindicalización de profesionales de sistemas representa un fenómeno que ya se observa en otras partes del mundo. Los sindicatos de Brasil son un ejemplo: el Gremio de Informáticos y Procesadores de Datos se nuclea en torno a la central gremial de la CUT, la más importante del país, vinculada al Partido de los Trabajadores, que fundó el presidente Luiz Ignácio Lula da Silva.
En Europa la historia sindical también es rica. “Los gremios alemanes y franceses realizan controles periódicos para conocer el estado de la tecnología y las condiciones laborales que tienen los trabajadores. Y si encuentran un monitor que no reúne las condiciones mínimas de seguridad, lo cambian”, asegura Daniel Baravalle, Secretario General del Gremio Informático vinculado a la CGT en la Argentina.